Gravel + Ultraciclismo en Perú

| el 28/06/22 a las 3:22 pm. | 0

Andean Ride 2022 por Tamara Santander

Gravel + Ultraciclismo en Perú comenzó a fines de Enero cuando mi amigo Andrés me dice que nos juntemos a tomar un café. Corto el teléfono y ya creía saber de que se trataba esta reunión extra programática, lo conozco y tiene una capacidad innata de querer inscribirse a cuanto ULTRA pueda. No me equivoqué, a las 7 de la tarde en el café llega la pregunta del millón: “Tami, ¿y si vamos a correr en duplas Andean Raid?” mi espíritu buscador de desafíos me decía que sí, que fuera, que no había nada que perder. Pero mi cabeza y mi espíritu competitivo me decían que no era el momento, que recién estaba recuperándome de la lesión que me tuvo 6 meses fuera y de la cual aún después de este viaje no estaría de alta.

Lo principal era volver a entrenar eficientemente y por eso llamé a Pedro Palma quien había sido mi entrenador de ciclismo en años anteriores, le pregunto si podía entrenarme para esta locura y aceptó. El siguiente paso fue analizar la ruta y ver qué cambios tendría que hacerle a la Florida (mi bici de cx) para que en carrera fuera lo más cómoda posible.

Bike Check

Cuadro Raleigh CX
Transmisión 1×11 Sram, volante 38 ovalado, piñón 11-50.
Neumáticos Schawable G One all round Evolution 35C con protector de llanta.
Sillín Power mimic de Specialized.
Pedales Shimano XTR.

Bolsos, Repuestos y Seguridad

Top tube (Choike): comida, electrolitos, geles, barritas, saltstick, cafeína.
Frame tube (Plasmo): desmontador, bombín, cámaras y parches Tubolito, multitool, powerbank, cables, luz roja y blanca de repuesto, frontal, pilas, chamois, postiza, piola de cambio y freno.
Seatbag (Apidura 9L): chaqueta pluma, pierneras, calcetines de lana merino, guantes largos y cortos, dos primera capa, tricota manga larga, chaqueta impermeable, un buff, dos calentadores de manos y una manta de emergencia.

El viaje

Ahora empieza lo mejor… Ya estamos en mayo, es jueves 19 y mañana es nuestro vuelo a Cusco, desarmo mi bici y preparo maletas para el viaje.
Viernes 20 (2:45 AM) suena el despertador y las 3:30 AM el transfer pasará por mi, el vuelo sale 7 AM.
Son las 2 PM y ya estamos en Cusco camino al departamento que arrendamos en el centro de la ciudad y cerca de donde nos pasarán a buscar el día de la carrera. Nos instalamos y salimos a comer y conocer.
Sábado 21, la organización de la carrera invita a un coffee ride para conocernos, yo siempre voy a donde haya vida social. Me quedé libre para ir a conocer más de este hermoso lugar (ya compré varias cosas que no necesito pero que me harán muy feliz) y aproveché de tomar mi primer pisco sour (no sólo de bici vive la Tami).
Domingo 22 volvemos a salir en bici con la organización, esta vez a una ruta un poquito más larga que el día anterior. Cusco NO tiene planos, o subes o bajas y la altura no da tregua, así que las hojitas de coca han sido nuestras mejores amigas.
Lunes 23 y estamos a 24 horas de la largada, hoy es la charla técnica y antes de eso salgo a dar el último apretón pre carrera. Nos entregan el kit que contiene nuestro número, tricota. Es el momento de tomar las últimas decisiones, aunque siempre hay un plan A, también teníamos un plan B y C dependiendo de qué cómo se dieran las cosas.

La Carrera

Martes 24

(2:30 am) suena el despertador y es el comienzo de un día que recordaremos para siempre. Son las 3:30 hrs y ya estamos en Plaza San Francisco esperando las camionetas que nos llevarán a Pisac, es una mañana muy fría.
Ya estamos en la van y cometo el grave error de sentarme en la última fila (usted no lo haga). Y ahora  pago las consecuencias, voy sintiéndome muy mal, mareada y con náuseas, llegamos a destino y es momento de bajar y recuperarse antes de la largada.
Son las 6 am y se da inicio a Andean Raid en una largada controlada y silenciosa. El grupo se mantiene unido hasta comenzar el ascenso al Abra de Lares. Fue una subida dura, aún noto la dificultad que provoca pedalear a más de 3000 msnm y me cuesta encontrar un ritmo cómodo. Acá decido desabrigarme porque son 30 km aproximadamente de subida y se empieza a sentir el cambio de temperatura en el cuerpo. A medida que pasan los minutos encuentro un paso que me permite ir con las pulsaciones cómodas y a un ritmo constante.
Coronamos el Lares (4461msnm) a casi 4 horas de carrera y este es el PC1, comida, abrigo y comenzamos lo mas rápido posible el descenso desde acá y hasta el PC2, (km209) el camino está en mal estado y tenemos que ir bastante atentos. Unos cuantos kilómetros después te insertas en la selva y el paisaje se vuelve espectacular, la temperatura está perfecta para pedalear y los mosquitos están felices de picarnos. En este tramo tenemos varias pasadas de agua, unas pedaleables, otras con puentes y otras en las que definitivamente me saqué zapatos y caminé por el agua. En el camino al PC2 paramos solamente a rellenar botellas y comimos lo que llevábamos en el bolso, llegamos al PC en el km 209 a las 7 PM aproximadamente después de casi 13 horas de pedaleo y ya a oscuras. Nos sentamos a comer un plato de arroz, ensalada y huevo.
Habíamos conversado que el primer día intentaríamos pedalear 17 horas para quedar lo más cerca posible al Abra de Málaga y así el segundo día poder ir directo a meta. Nos dieron las 11 PM en un Pueblo llamado Quillabamba (km 240) y ahí buscamos una hostal. Un buen baño y a dormir hasta las 3 AM que ya estábamos listos para seguir de nuevo.

Miércoles 25

(3:30 AM) camino al Málaga uno de los últimos ascensos de la carrera de casi 80 km, hacemos dos paradas en este tramo, la primera para rellenar botellas y la segunda en el km 307 para desayunar. Los últimos 20 kms antes de coronar el Málaga fueron muy duros, ya no soportaba ir sentada y me preguntaba cuánto me demoraría si lo hacía caminando (locuras que uno piensa). A 5 kms de llegar a la cima el clima cambió rápidamente y la neblina empezaba a preocupar, las manillas estaban congeladas. Coronamos el Málaga a las 2 PM y en su cima encontramos un hermoso refugio que vendía el mejor queque de chocolate. Luego bajamos hasta Ollataitambo en un descenso limpio, pero frío. Pueblo hermoso pero definitivamente es el terreno por el que más odié pedalear. Sus calles de adoquines y sus automóviles lo vuelven un verdadero desafío.
Desde acá ya vamos camino a meta, en un falso plano muy engañoso, que te hacer creer que llegaras rápido y definitivamente no es así. Tiene unos repechos que después de 400 kms duelen mucho.


A lo lejos vemos unas luces metidas en el medio de la nada y Andrés me asegura que esa era la meta; así fue.
¡¡Hemos llegado!! estoy llena de emoción por cerrar con éxito este hermoso desafío, por la carrera que hicimos y por la dupla en la que nos hemos convertido. Llegamos en el puesto número 1 de duplas, 5 de la general y yo, primera mujer.
Hicimos la carrera como la planeamos y nos resultó, este es sólo el comienzo…

Nos vemos en una próxima aventura.

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